
Regalar un libro divertido es más complicado de lo que parece. Primero, porque muchos libros “divertidos” no lo son. Segundo, porque el humor es un terreno resbaladizo: lo que hace reír a tu mejor amigo puede dejar a tu hermana completamente fría, o peor, hacerle decir “qué mono” con esa voz que reservamos normalmente para los regalos fallidos y los bebés feos.
Hay que apuntar bien. No necesariamente “el libro más inteligente del mundo”, ni “el más literario”, sino el que provoca esa risa un poco vergonzosa que sale cuando entiendes que estás leyendo algo profundamente tonto, y que te encanta.
Si buscas un libro divertido para regalar a un adulto, para un cumpleaños, Navidad, un amigo invisible o simplemente para hacerle saber a alguien que has calado perfectamente sus manías, aquí tienes una selección que merece un hueco en la mesilla de noche.
1. Una falsa guía de supervivencia para dueños de gatos perturbados
Algunas personas tienen un gato. Otras viven una relación psicológica compleja con un pequeño depredador pasivo-agresivo al que llaman “mi hijo”. Para esta gente se escribió ¿Qué hacer si mi gato es gay?. El concepto es muy sencillo y muy sano: imaginar que tu gato desarrolla comportamientos cada vez más absurdos (se vuelve woke, racista, pijo, libertino, conspiranoico o fan del K-pop) y luego proponer señales preocupantes, soluciones y conclusiones cada vez más tontas para sobrevivir a la situación. El libro funciona especialmente bien como regalo si la persona:- tiene un gato;
- ya habla de él como de un compañero de piso tóxico;
- o tiene el sentido del humor lo bastante estropeado como para disfrutar de una falsa guía dedicada a “las 100 peores derivas de tu gato”.
2. Un recopilatorio de humor absurdo, porque el cerebro a veces merece un poco de maltrato
El libro divertido ideal no es necesariamente el que cuenta una historia. A veces lo que se quiere regalar es un objeto que se puede abrir por cualquier página y que provoca de inmediato una reacción del tipo: “¿pero quién ha escrito esto, y por qué no lo ha parado nadie?”. Los recopilatorios de humor absurdo, las falsas guías, las listas tontas, los textos satíricos muy cortos: todo eso funciona extremadamente bien como regalo, sobre todo para la gente que lee por fragmentos, en el metro, en el baño o en la oficina mientras finge “avanzar con un tema”. La gran ventaja es que quita la presión de la novela que hay que terminar. No estás regalando un deber. Estás regalando una sucesión de tonterías calibradas para mejorar un trayecto en cercanías.3. Un libro que se ríe de lo cotidiano con suficiente mala leche
Los mejores libros divertidos suelen tener algo en común: cogen cosas muy banales (el trabajo, la pareja, la familia, la vida con un animal, las redes sociales) y las llevan justo lo bastante lejos como para revelar hasta qué punto todo eso ya es grotesco. Un buen libro de humor no necesita ser “amable”. Puede ser un poco maligno, un poco seco, incluso un poco desagradable, siempre que sea preciso. Lo que se busca es esa sensación tan particular de reírse porque un texto acaba de poner palabras a algo vergonzosamente cierto.4. Un libro regalo que se puede abrir al azar sin perder el hilo
Si regalas un libro divertido a alguien, piensa en su uso real. La mayoría de la gente no se va a sentar en un sillón con una manta, una infusión y tres horas de disponibilidad mental. Van a leer:- diez páginas antes de dormir;
- un capítulo en el tren;
- tres párrafos esperando una cita;
- o una página en el baño, porque vivimos en el mundo real.
5. Un libro que se puede regalar sin conocer perfectamente los gustos de la persona
La gran ventaja del libro divertido es que puede servir de regalo de emergencia muy digno. ¿No sabes exactamente qué lee la persona? ¿No tienes ni idea de si le gustan los thrillers islandeses, la autoficción sobre la vergüenza o las biografías de gente muerta en 1847? Perfecto. Regala algo divertido. El humor bien elegido tiene una enorme ventaja sobre otros géneros: exige menos compromiso y crea menos decepción. Nadie te reprochará un libro que le ha hecho reír, aunque no fuera “profundo”. En cambio, regalarle una gran novela a alguien a quien le da absolutamente igual es una forma muy elegante de regalarle un marrón.6. Un libro para regalar a alguien que atraviesa una mala racha
Hay que decirlo también: a veces buscamos un libro divertido no porque queramos hacer un regalo original, sino porque la persona de enfrente necesita pensar en otra cosa que no sean sus correos, sus exámenes, su ex o su jefe. En ese caso, el objetivo no es “regalar un bonito objeto cultural”. El objetivo es mucho más noble: cortocircuitar el cerebro durante 20 minutos. Un buen libro divertido es un antidepresivo de bolsillo sin receta, sin prospecto, y con menos efectos secundarios que una cena familiar.7. Un libro que no tiene miedo de ser francamente tonto
Existe una tentación muy española que consiste en creer que, para ser respetable, el humor debe mantenerse un poco elegante, un poco sutil, un poco “ingenioso”. Es falso. Un buen libro divertido puede ser muy fino, por supuesto. Pero también puede ser francamente burro, siempre que lo haga con talento. Lo importante no es la nobleza del tema. Es la precisión del disparo. Un chiste sobre un gato conspiranoico, un cuñado convencido de poder arreglar la economía alemana o un dueño de gato humillado por su propio arenero puede perfectamente ser más gozoso que todo un capítulo de gran ironía burguesa.8. Un libro que dan ganas de leer en voz alta
Muy buena prueba para un regalo: ¿va a tener la persona ganas de leerle fragmentos a otro? Si la respuesta es sí, probablemente tengas algo bueno entre manos. Los libros divertidos que funcionan bien suelen ser los que dan ganas de decir: “espera, escucha esto, es que es demasiado tonto”. Crean de inmediato una escena social: alguien lee, alguien se ríe, alguien suspira y se va de la habitación. Es exactamente lo que se busca.9. Un libro que dice claramente: “he pensado en ti, y un poco en tus manías”
Un libro divertido bien elegido, como regalo, no es neutro. Siempre tiene una pequeña parte de subtexto. Dice:- “esto me hizo pensar en ti”;
- “sé exactamente qué tipo de persona eres”;
- y a veces incluso “te juzgo un poco, pero con cariño”.