¿Tu perro esnoba a las hembras y solo habla de su “amigo Fabián”? Descubre las señales que no engañan y cómo acompañar a tu perro gay con humor y cariño.
Tienes esa dudita, ¿verdad? Ese perro que, en vez de correr detrás de una pelota, se pasa los días observando al mastín musculado del barrio con una mirada intensa. O el que, en vez de recibirte con alegría al llegar a casa, te juzga en silencio por tu ropa.
Aquí tienes las señales que no engañan para confirmar la orientación sexual de tu compañero de hocico.
Las 5 señales de que tu perro es gay
Si tu perro presenta varios de estos comportamientos, es hora de destapar su vida amorosa:
La mirada “admirativa”: mueve el rabo un poco demasiado mientras mira fijamente al mastín musculado de enfrente, como fascinado por su musculatura.
La vida social nocturna: adora compartir cotilleos con sus amigas (o amigos) con una copa de Malibú con naranja, normalmente en el salón a las 23h.
El sentido de la moda: te juzga en silencio cuando tu jersey no combina con el pantalón. La estética por encima de todo.
El lenguaje moderno: suelta “SLAY!” para todo y para nada. Está claramente al día.
El mito de “solo somos compañeros de piso”: solo habla de su amigo Fabián, insistiendo demasiado en que son “solo compañeros de piso”. (Sí, Fabián, ya lo sabemos).
¿Cómo reaccionar si tu perro es gay?
Primer paso: respira. Es un tema que puede parecer tabú, pero aceptar a tu perro tal como es significa quererlo del todo. Aquí tienes algunos consejos para acompañarlo en este descubrimiento:
Anímalo a ser él mismo: no intentes empujarlo hacia una hembra. Ya tiene sus ojos puestos en otro macho, y no hay nada de malo en ello. El amor no se explica, se siente.
Protégelo de los cotilleos: algunos perros pueden ser burlones. Estate ahí para él, como un padre comprensivo.
Evita los tópicos: no todos los perros gais están obsesionados con Drag Race ni son expertos en diseño de interiores. Dale espacio para ser él mismo.
Muéstrale apoyo: háblale con dulzura, aunque no entienda tus palabras. Entenderá tu intención.
Evita las preguntas incómodas: saber quién hace qué y cómo no es necesario. La intimidad es sagrada.
Conclusión: lo esencial es el amor
Aceptar a tu perro es, ante todo, aceptar su felicidad. Da igual a quién lama o con quién comparta la cama: lo esencial es que sea feliz y esté a salvo. Su orientación sexual no debería ser un motivo de preocupación, sino más bien una excusa para regalarle un armario nuevo y más colorido (y quizás un poco más Fabián).
Para saber más sobre otras facetas de la vida de tu perro (internet, trabajo, crisis de identidad, salud) y descubrir consejos todavía más divertidos, pide ya ¿Qué hacer si mi perro es gay? y sus siguientes entregas.