
Siempre hay, en toda empresa, alguien que convierte cada pausa para el café en un pase de diapositivas canino. Buena noticia: hacer un regalo de amigo invisible a un fan de los perros no es tan complicado.
Todas nuestras investigaciones, opiniones y reflexiones sobre la complicada vida interior de tu mascota.

Siempre hay, en toda empresa, alguien que convierte cada pausa para el café en un pase de diapositivas canino. Buena noticia: hacer un regalo de amigo invisible a un fan de los perros no es tan complicado.

¿Tu gato habla de mérito mientras duerme 18 horas al día, defiende el éxito sin haber trabajado nunca y de repente parece fascinado por los jerséis anudados al hombro? Quizá haya que plantear una hipótesis delicada: tu gato es de derechas.

¿Tu gato exige ahora el estatus de “trabajador felino autónomo”? Puede que sea de izquierdas. Repasemos los síntomas más frecuentes de esta radicalización felina.

Puede que haya llegado el momento de aceptar la evidencia: tu gata es lesbiana. Antes de organizar otra cita catastrófica con el gato del vecino, repasemos los indicios que podrían confirmar tus sospechas.

¿Tu gato te llama ahora “camarada”? Antes de que colectivice tu sofá o convierta tu piso en una república popular felina, aquí tienes las señales que deberían ponerte sobre aviso.

¿Tu gato considera que toda forma de autoridad es ilegítima, rechaza categóricamente las normas de la casa y parece ver cada mueble como una oportunidad de rebelión? Es posible que tu felino se haya vuelto anarquista.

Puede que haya llegado el momento de aceptar la evidencia: tu felino se ha descubierto un alma catalana. Antes de que proclame la independencia del balcón, mejor aprender a reconocer las señales.

Tu gato cultiva tomates en el balcón, te juzga cuando compras en Amazon y considera claramente que la ducha es un instrumento de dominación burguesa. Antes de que convierta tu piso en una okupa artística autogestionada, aquí tienes las señales que deben alertarte.

Tu gato se niega ya a cualquier definición sencilla: un día “Señor Bigotes”, al día siguiente princesa medieval, luego lámpara de mesilla hasta nuevo aviso. Aquí tienes las señales de que es genderfluid, y cómo gestionar la situación.

Tu gato hace un feo a su pienso de pollo, olisquea tu brócoli con curiosidad y ahora mira a las palomas del barrio como camaradas y no como presas. ¿Será que tu gato se ha vuelto vegano?